Resumen de la historia
Nos encontramos ubicados en Rapture para ser mas precisos en el clímax de su conflicto, contrabandistas contra fuerzas de seguridad, año 1958. Rapture una ciudad sumergida bajo el mar, construida por las manos de un magnate de la industria del transporte ferroviario y la industria de la energía eléctrica a base del carbón. En esta ciudad submarina no existen las leyes, es decir, no hay estado y se encuentra cubierta bajo una anarquía total. La seguridad de sus ciudadanos se haya custodiada bajo el poder la policía privada, la cual protege a sus habitantes por una módica cantidad de precio (es decir, solo las personas ricas gozan de la seguridad que la policía privada suele proporcionarles). Debido a sus políticas, toda forma de religión y socialismo están prohibidos, Rapture ofrece una fuerte pena a los contrabandistas, problema que va en aumento debido al dueño de la flota pesquera de submarinos, un tal Frank Fontaine. Fontaine, el dueño de Fontaine Futuristics, es el encargado de solventar a la población con plásmidos y tónicos genéticos los cuales modifican el genoma de los ciudadanos y les otorgan increíbles poderes, tales como controlar objetos con la mente o tener superfuerza. El Adam es una substancia obtenida a base de una baba de un gusano marino, el cual vive en las afueras de Rapture. Esta baba puede ser refinada para obtener productos que reescriben el genoma humano, al igual que regeneran la carne herida con versiones madre de las células muertas. Cuando el consumo de estos productos es excesivo los ciudadanos obtienen deformaciones físicas y mentales, lo cual conlleva a que se conviertan en seres sedientos de sangre los que viven solo para el saqueo y el asesinato, desesperados por consumir mas y mas Adam. Ahora el destino de Rapture pende de un hilo, entre las fuerzas que apoyan a Fontaine y el contrabando y las fuerzas que tan solo quieren mantener a Rapture lejos de todo, mientras que la amenazadora sombra de un Splicer se cierne sobre los ciudadanos
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Una ayuda inesperada | Privado Emma Viallet

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Una ayuda inesperada | Privado Emma Viallet

Mensaje por William Rellighan el Vie Dic 06, 2013 8:21 pm

Aquel día le tocaba ir al Drop, a William no le agradaba mucho este lugar pero de entre toda la porquería que vivía allí, también habían buenas personas. Entre ellas se encontraba una de las familias que le tocaba visitar esa noche, se trataba de una familia alemana de inmigrantes que había llegado a estados unidos luego de la segunda guerra mundial, el jefe de familia había comenzado a trabajar para Ryan apenas llego a América. El, al igual que muchos otros anteriormente eran obreros que habían trabajado en la construcción de Rapture, pero al final acabaron viviendo en una pobreza inmunda. La familia era muy respetuosa de dios, evangélicos o algo así, el francamente no le prestaba atención mucho a ello. Lo que le sorprendía es que a pesar de que se tratara de un delincuente William era bien recibido en aquel hogar, hasta esa noche se quedo a comer en su casa, aunque la comida fuera muy pobre claro está, ya que eran una familia de cinco, junto con la madre de Gunter, era el nombre del jefe de familia. El departamento constaba con tan solo dos habitaciones, un baño diminuto en el cual había una ducha y un gran cuentón en el que bañarse, junto con un inodoro, una de las pocas comodidades del Deluxe era la grifería, la misma iba a parar al mar. El otro cuarto se trataba de una cocina, comedor y dormitorio, todo en uno ya que no había mucho espacio y eran demasiados. La mayoría de las viviendas de en Drop eran así, al menos era mucho mejor que tener que vivir en la calle, con la espalda reclinada contra una de las paredes frías del Restaurante Fishbowl.

La cena de aquella noche fue un pobre estofado de legumbres, con algunas patatas, pedazos de pan y pequeños trozos de carne de pescado, el mismo era de pescados Fontaine, el resto era de contrabando. Ellos habían orado antes de comer, mientras que William aunque no creía en estas cosas, decidió imitarlos para no verse de forma descortés. Una vez hubieron terminado de comer, dejo el material de contrabando sobre la mesa o mejor dicho, sobre el suelo, ya que no poseían una mesa en sí. Luego de esto, el pelirrojo salió hacia afuera y con su incinerar prendió un cigarrillo mientras llamaba desde el umbral a Gunter. Como era de costumbre, a William se le pagaba por adelantado, así que dejo un manojo de dólares de Rapture en la mano de Gunter justo antes de marcharse y hacerle una seña de despedida estando de espaldas.

Se encontraba ahora con la mirada perdida, tan solo pensaba en aquella familia y en cómo a pesar de que eran mal vistos por sus creencias en Rapture, la familia de Gunter eran buenas personas. En su mente resonaba el ruido de sus mocasines, un “tap tap” mientras caminaba por los pasillos del Sinclair justo antes de llegar a una escalera y comenzar a bajar por la misma lentamente. Cuando hubo llegado al final de la escalera y a lo que parecía ser una especie de hall, en el cual se encontraba una maseta hecha de concreto pegada al suelo con un gran árbol y un grupo de plantas rodeando alrededor dando la ilusión de una especie de plaza. De pronto, entre los arbustos el pudo divisar como empezaban a salir una banda de Splicers, rodo los ojos lentamente con una expresión de insatisfacción en su rostro.

-no podría al menos tener una noche tranquila verdad?-

Dijo algo quejumbroso mirando a los deformados seres que se encontraban babeando frente a él, es increíble que en un pasado fueran humanos pero eso ya era historia. El más grande de ellos se paro frente al grupo, parecía ser el líder, aunque en verdad no lo era, ese enorme bruto le recordaba a una versión Splicer de un conocido que trabaja en los muelles. Le observo haciendo señas para que los demás se acercaran por detrás, William suspiro levemente, para su mala fortuna no había objetos en el suelo como para “inventar” algo con que defenderse, así que solo tendría que valerse de incinerar para chamuscarlos hasta volverlos cenizas. Así fue como la mano de William ardió en llamas y con un leve chasquido de dedos hizo arder la cara del enorme bruto que se hallaba mirándole, el cual retrocedió unos pasos aullando de dolor por las quemaduras. Pero, para su mala fortuna ya era algo tarde, tenía el cañón de una pistola apoyado en su cabeza listo para disparar, apago las llamas de su mano y levanto las mismas en señal de rendición. Se trataba de una mujer, la cual reía maniáticamente mientras se relamía los labios y decía con una voz aguda “un poco tarde cariño, rápido, sacadle todo el dinero y el Adam que podáis!”. Acto seguido, uno de los Splicers que se encontraba a su lado comenzó a revisar en sus bolsillos en busca de dinero o Adam, lo único que pudo sacar fueron cincuenta dólares de Rapture, que era todo lo que le quedaba en ese momento. De pronto y como el sonido de un rayo, escucho una risa entre los arbustos, no sabía exactamente que era, pero al parecer había alguien más aparte de esos cinco seres amorfos sedientos de Adam y el por su puesto, todos se encontraban sobresaltados en ese momento.
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Re: Una ayuda inesperada | Privado Emma Viallet

Mensaje por Emma Viallet el Sáb Dic 07, 2013 8:59 am

Me encontraba recorriendo los barrios bajos de Rapture en busca de algún lugar nuevo tranquilo y sin mucha gente en el que quedarme para observar, casi en un estado de trance, otra parte de las profundidades del gran océano o simplemente relajarme pensando en cualquier cosa. Caminé sin rumbo inspeccionando con detenimiento cada lugar: sus paredes, todo aquello que estaba tirado en el suelo, el tipo de luz que bañaba cada sala... Sinceramente con los lugares en los que quedarme era muy quisquillosa y, a pesar de que los barrios bajos no fuesen lo mejor y no me gustaran demasiado, estaba segura de que existía un lugar en cada barrio que era especial y estaba escondido.

Vagué las calles durante horas, desde mi punto de vista innumerables ya que tardé desde que desperté hasta la ora de cenar. Sinceramente tenía mucha hambre y el lugar donde habitaba me quedaba muy lejos. Entré a un restaurante con una pinta no demasiado buena. Allí había un montón de habitantes. Cuando me vieron se escandalizaron y se separaron de donde yo me senté unos metros. Yo ya estaba acostumbrada así que dejé una nota de lo que quería en la barra y me fui a sentar. El camarero me miró asustado y lo más rápido que pudo me trajo el plato soltándolo temeroso; este hizo un ruido muy desagradable al chocar contra la mesa el cual se sumó a mi dolor de cabeza. Estaba bastante furiosa pero, como no, nadie se dio cuenta. Pronto me volví invisible gracias a mi tónico, entonces todo volvió a su cauce.

Dejé el dinero en la mesa y, cuando estaba saliendo por la puerta (ya se me volvía a ver) fui sujeto de burlas y mofas, risas e insultos. Bajé la mirada, salí y cerré la puerta.

-Se han salvado de que no quise matarlos a todos.- reí un poco.

Continué mi búsqueda, me daba igual cuanto iba a tardar en hallar ese lugar secreto con tal de poder volver a sentirme yo misma en un lugar diferente. Cada vez que encontraba uno era como si una parte de mi antigua yo renaciese y no fuese una Splicer loca que asesina gente o que no piensa mas que en Adam (aunque no lo robe). Llegué a una plaza hermosa, con un ventanal enorme por el que se podía ver gran parte del océano y criaturas acuáticas nuevas. Sonreí.

-Este es...

Bajé y me apoyé en el árbol que estaba tras los arbustos me volví invisible de nuevo aunque no me hiciese falta ya que estos tapaban gran parte del tronco y no se me vería igualmente. Un poco más a la izquierda del árbol había un hueco en el que unos Splicers los cuales se veían ya locos del todo estaban discutiendo sobre quién se quedaría con mayor parte de Adam cuando robasen a alguien y quién con mayor parte del dinero. Hice una mueca de desprecio y seguí mirando el océano, parecía que no se habían percatado de mi presencia pero esperaba que no hiciesen demasiado ruido. A la mínima molestia que me causaran acabarían muertos.

Al momento escuché unos pasos y miré hacia donde provenían. Era un muchacho con el pelo rojo, estaba solo y no parecía demasiado peligroso. No le di importancia y seguí con mis cosas. Escuché las leves risas de los Splicers que se encontraban a mis espaldas y como se abrían paso entre los arbustos. Me llevé la mano a la frente con una mueca de odio y observé como le amenazaban para sacarle todo lo que tuviese, seguramente después le matarían y era algo que no podía permitir. Necesitaba ayudarle. Me reí sonoramente para que se percataran de mi presencia.

-Vamos chica hoy tienes trabajo.-Susurré acariciando el canto de mi katana-¡¿A donde creéis que vais vosotros? Pensáis que sois muy fuertes contra una sola persona ¿verdad? - Fui hacia ellos moviendo mi katana en círculos con un movimiento de muñeca. Uno de los Splicers me apuntó con una pistola. Me agaché y saltando hacia arriba le corté la mano.

-Os doy la oportunidad de escapar... Creo que estoy siendo lo suficientemente benévola con vosotros sin mataros dejándoos hablar. ¿No creéis?- Me volví a reír sonoramente al ver las caras de impacto y furia de ellos. ''¡Matadla!'' Gritó la mujer que apuntaba con una pistola en la cabeza. El grandullón vino a cogerme con sus manazas para aplastarme la cabeza. Le esquivé con un paso de baile y saltando en su espalda fui a por la mujer clavándole la espada en la frente, aunque no me salvé de recibir un balazo en la rodilla.

-¡Ja!- Dije a su cuerpo ya sin vida. Los demás escaparon para salvar sus vidas. Me di la vuelta para que el joven no viese más mi horrible rostro y mi cuerpo desmesuradamente pálido y delgado.-Espero que estés bien...
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Re: Una ayuda inesperada | Privado Emma Viallet

Mensaje por William Rellighan el Sáb Dic 07, 2013 9:55 am

De entre los arbustos y el origen de aquella risa, se trataba de una mujer de cabellos negros los cuales caían enmarañados cubriéndole el rostro, que ostentaba una expresión perdida, como si estuviera en un mundo totalmente diferente al nuestro. Se encontraba empuñando un sable ligeramente curvo el cual brillaba bajo la iluminación artificial y nocturna del Drop. Pero al acercarse más se dio cuenta que se trataba de una Splicer, debido a las deformaciones de sus mejillas producto del Adam. A diferencia de los que se encontraban robándole, esa mujer no parecía tener intenciones de lastimarle en verdad, si no todo lo contrario.

-que tramara?-

Pense mientras observaba como uno de los cinco que me encontraban amenazado, el mismo que había tomado los cincuenta dólares de Rapture le apuntaba con una pistola y ante tal acto, su mano cayó al suelo junto con la pistola, el Splicer solo se retorcía de dolor. Después la mujer que se encontraba apuntándome con la pistola en la cabeza también fue presa del filo de su sable, fue atravesada de par en par por la frente bajo la punta del filo de su espada y desfalleció en el piso muerta. Aunque la muchacha no salió ilesa de esto, ya que había recibido un balazo en la rodilla, William solamente se encontraba expectante observándolo todo. Aunque en verdad no le agradaran mucho los Splicers que digamos, aquella mujer le había salvado la vida y le debía algo más que unos míseros cincuenta dólares que era lo único que tenía en ese momento para darle.

-g-gracias, gracias por lo de recién-

Dijo acercándosele a la mujer, mientras divisaba como los otros tres Splicers, entre ellos incluidos el bruto al que le había quemado la cara salían corriendo asustados de la muchacha. Me incorpore, acomodándome al ropa y sacudiéndola un poco con las manos, mi traje se había arrugado levemente aunque aquello no importaba mucho en ese momento. Además, acomode mi parche ligeramente, ya que se había desajustado en la pelea y me molestaba un poco a mi cuenca en el ojo. Luego de esto, carraspee con la garganta y me desempeñe en un semblante un poco más suelto, no quería que me tomara por una persona fría o amargada la chica que me había salvado el pellejo de una muerte atroz.

-si, estoy bien-

Dije observándola, ahora se encontraba de espaldas, al parecer no quería que viera su cuerpo deformado por el Adam, aunque a simple vista parecía una muchacha normal, sin muchos cambios físicos productos de esa droga genética. Su voz le daba el aspecto de tener al menos unos veintidós años de edad, aunque en verdad no estaba muy seguro. Saque un paquete de cigarrillos de mi bolsillo, estaba muy acostumbrado a fumar, casi como respirar. Saque un cigarrillo del paquete y lo lleve a mi boca, para acto seguido encender el mismo con la punta de mi dedo, gracias a mi plásmido incinerar. Di una suave calada al cigarrillo y luego ya más tranquilo le observe suspirando profundamente, para luego presentarme como era más debido, al menos tenía el derecho de saber el nombre de mi salvadora.

-y el nombre de mi salvadora… cual es? Si es que se puede saber claro-

Musite esbozando una sonrisa  cálida y sentándome tranquilamente en una de las bancas que se encontraban en aquel lugar. Ya no había peligro de que algún Splicer atacara, aunque uno nunca podía saberlo debido a que a veces se podía encontrar a estos seres hasta dentro del inodoro del baño, pero necesitaba al menos sentarme después de pasar esa no grata experiencia. Esto me enseño que la próxima vez tenía que venir aquí en compañía de mi tommygun, aunque en verdad no sentía deseos de traerla para no incomodar a la familia de Gunter, debido a lo amables que eran conmigo.
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